El Guerrero II (Virabhadrasana II)

El Guerrero II (Virabhadrasana II) es una de las posiciones erguidas más comunes en las secuencias de yoga. Su nombre proviene del guerrero Virabhadra que aparece en una leyenda de la mitología hindú. Es una pose apta para todos los niveles pero es muy completa ya que requiere atención especial a la posición de prácticamente todas las partes del cuerpo.

BENEFICIOS DE LA POSTURA DE YOGA GUERRERO II (VIRABHADRASANA II)

El Guerrero 2 ayuda a estirar piernas, ingles y pecho. También favorece la digestión y está ayuda a calmar los dolores de espalda.

Promueve asimismo la apertura de las caderas y fortalece los muslos y glúteos. Tonifica el abdomen y los tobillos y ayuda abrir el pecho y los hombros favoreciendo la respiración y la circulación de la sangre.

Pero además de una postura física el Virabhadrasana II es una postura de yoga que ayuda a practicar la concentración, dirigiendo la mirada hacia delante (concretamente hacia el dedo del medio de la mano extendida al frente), eliminando distracciones y fijando la mente en un objetivo claro.

Guerrero II – Virabhadrasana II

CÓMO HACER LA POSTURA DEL GUERRERO II (VIRABHADRASANA II)

  • Comenzamos en la posición de la Montaña (Tadasana).
  • Mira hacia la derecha y da un un gran paso separando los pies entorno a un metro y medio. Asegúrate de que ambos talones están alineados.
  • Gira el pie derecho 90 grados de manera que apunte hacia la parte de delante de la esterilla. Gira un poco el pie izquierdo hacia adentro (unos 45 grados).
  • Sube los brazos en forma de T de forma que queden paralelos al suelo. Con las palmas de las manos de cara al suelo siente los brazos extenderse en direcciones opuestas.
  • Flexiona la rodilla derecha 90 grados hasta que el muslo derecho quede paralelo al suelo. Comprueba que la rodilla está alineada encima del tobillo derecho. Muy importante, verifica que el gemelo y espinilla derechos quedan perpendiculares al suelo y la rodilla no sobrepasa el tobillo. Si es necesario separa los pies más. Un truco es echar un vistazo a tu pie derecho y asegurarte que puedes ver los dedos de los pies.
  • La pierna izquierda debe estar totalmente extendida. Presiona con firmeza la parte externa del pie izquierdo contra la esterilla de yoga. Activa los quadriceps.
  • No te inclines hacia la pierna derecha. Mantén el tronco recto, perpendicular al suelo, con la columna extendida en una línea, la cabeza debe estar posicionada en línea recta con el coxis.
  • Gira la cabeza hacia la derecha para mirar en línea recta en dirección al dedo del medio de la mano derecha. Crea espacio entre entre las clavículas, abre el pecho y genera espacio también entre los omóplatos. Activa los triceps.
  • Mete la barriga hacia dentro. Asegúrate que tus brazos y piernas están alineados sobre el mismo plano.
  • Mantén la postura por varias respiraciones completas, o alrededor de un minuto.
  • Para salir de la postura, presiona el pie izquierdo contra el suelo y extiende la pierna derecha. Gira los pies de manera que ambos queden perpendiculares a la parte de delante de la esterilla de yoga (posición normal de los pies). Repite en el otro lado.

Como en casi todas las posturas erguidas, es importante ser conscientes mientras mantenemos esta postura de esas dos fuerzas opuestas que se manifiestan al mismo tiempo: por un lado una fuerza que enraíza tus pies y tus piernas hacia la tierra. Por el otro, una fuerza que tira de nosotros hacia el cielo, desde la parte de arriba de nuestras cabezas extendiendo toda nuestras columna

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